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miércoles, 20 de abril de 2011

Sin sentido (¿O si?)

A veces siento que soñar no sirve de nada. Que es perder el tiempo, que me lleva a un mundo de fantasía y ahí me estanca, dejándome paralizada, en un lugar perfecto pero irreal.
Cuando una persona como yo, que cree que la vida ES perseguir sueños, aspirar a lo más alto, jugársela por lo que se siente, de repente choca con la realidad y empieza a pensar que ninguno de esos sueños es posible, que nada de aquello que anhela va  a cumplirse, que no importa cuánto cree y recree con la mente los posibles escenarios y situaciones, nunca nada de eso va a pasar... todo pierde sentido.
Sé que son momentos, etapas de dudas que hay que pasar y luego todo volverá a ser optimismo y trabajo.
Pero ¿cuál de las dos perspectivas es la acertada? ¿Se puede vivir de los sueños? No lo sé. Ahora que me lo pregunto, sólo puedo responderme esto: se hagan o no realidad, al menos mientras creo en ellos puedo decir que soy feliz. Con eso tengo bastante.

domingo, 26 de diciembre de 2010

El amor, el amor...

Siempre creyó en el amor verdadero. Ese que se reconoce sin duda alguna al sentirlo y que dura para toda la vida. Siempre creyó en él hasta que lo sintió... y no fue correspondida. Entonces descubrió que si, que el amor existe, que se siente, incluyo se intuye, e inexorablemente se reconoce. Pero que, sin embargo, el sentirlo no implica necesariamente que vaya a ser el amor de "para siempre". Aprendió esto entonces, pero nunca pudo encontrar los motivos por los cuáles el amor verdadero no necesariamente es el amor para toda la vida.
Se conformó y se alegró, sin embargo, de saber con certeza que una vez amó, ya que hay personas que pasan la vida sin siquiera estar seguros de ello. Reconoció esta suerte de doble fllo, hermosa por ese lado, por saber lo que es el amor, pero desesperante por el otro, porque ya nunca podría volver a aceptar estar con alguien sin sentir esa certeza de que lo amaba. Ya no importa qué tan perfectos sean el uno para el otro, cuántas cosas comparten, qué tan conveniente, seguro, cómodo y alegre sería amarlo... sin el sentimiento certero del amor, nada vale.
Y un día, viendo una película (las respuestas que más buscamos a veces se aprenden en los lugares y momentos más inesperados) entendió lo siguiente: que si, que el amor verdadero existe. Que si, también, existe el amor para toda la vida. Pero que, y acá viene lo iumportante, el amor verdadero sólo es el amor de "para siempre" cuando ambos lo sienten.
Entonces, por más que uno ame y esté convencido de que esa era LA persona, por más que uno crea que ya nunca va a amar así e incluso que ya no vale la pena el amor si no puede ser con ÉL, tenemos que saber dejarlo ir. Porque, si el otro no nos ama, sin importar cuán verdadero sea el amor que le tenemos, definitivamente no es el amor de "para siempre".

jueves, 16 de diciembre de 2010

Certezas que se disipan

¿Hasta qué punto la perseverancia es buena y en qué momento pasa a ser pura obstinación? Ella duda sobre cuál es el límite para "aguantar", para intentar.
¿Cuándo se trata de perseguir un sueño y cuándo de insistir en algo que indefectiblemente nos lleva al fracaso?
Es tan difícil entender ese límite, es tan fácil frustrarse...
Ella cree que, sin importar los resultados, la garantía para no sentirse un fracasado es saber que al menos se intentó todo lo posible para llegar a hacer realidad nuestros anhelos. Pero ¿Qué define "todo lo posible"?
Mientras duda y no se decide a dar el siguiente paso o a abandonarlo todo, el tiempo pasa y decide por ella...

jueves, 28 de octubre de 2010

Boquitas cerradas

Ella tiene un problema, un exceso de expresividad, no puede callarse ni ocultar nada.
Está triste y se le nota porque parece un trapo de piso, hecha una lágrima y a pura queja.
Está feliz y vuelve loco a todo el mundo con su euforia y su alegría.
Esté como esté, voluntaria o involuntariamente, lo demuestra.
El problema es que se acostumbró a ser así y no puede callarse nada.
Hay muchas cosas que la indignan: la idiotez, las actitudes infantiles, la cobardía, la injusticia. Ante esas cosas, inevitablemente, siempre reacciona. Entonces termina alimentando esa misma estupidez ajena que critica (como si no tuviera suficiente con la propia) y no logra nada más que su propia irritación.
Porque, aunque le cueste entenderlo, hay gente con la que no vale la pena hablar. Porque, aunque le cueste lograrlo, sabe que si alguien quiere provocarla no tiene que darle el gusto de entrar en su juego, si alguien quiere pelearse tiene que dejarlo sólo con su bronca. Porque es mejor eso y mantener la convivencia. Porque definitivamente hay personas de las que no puede ser amiga, pero eso no implica volverse enemiga. Paz y amor hermanos y, como diría Sabina "Este pez ya no muere por tu boca, estos ojos no lloran más por ti".

miércoles, 14 de julio de 2010

Sobre arcaicos y otras yerbas...

Conversación hipotética I
Ella - Está mal pegarle a los animales
Otro - ¿Por qué? Para mi los animales no sienten
Ella - Lo que estás diciendo es una bestialidad
Otro - No me digas así, yo respeto tu opinión ¿por qué vos no respetás la mía?


Suena ridículo ¿no? Y si, suena ridículo porque hay cosas que no son opinables ni discutibles, es un hecho que los animales sienten dolor. Como también es un hecho que todos somos iguales y tenemos los mismos derechos.


Declaración hipotética II
Para mi una familia debe estar conformada por miembros que sean todos de la misma raza. Por eso los negros no deberían poder adoptar chicos blancos, ni los blancos chicos negros. No se les puede negar a esos chicos la posibilidad de tener una familia como debe ser. No es natural una familia multiracial. Es mi opinión y espero que me la respeten y también espero que no les permitan a los negros adoptar niños blancos, ni a los blancos adoptar niños negros, porque yo opino que eso no sería una verdadera familia.


¿Racista? ¿Absurdo? ¿Arcaico? Estas son, más o menos, algunas de las cosas que esuché "argumentar" a ciertas personas al hablar sobre permitir que los homosexuales puedan adoptar.
¿Se enojan porque no puedo aceptar que piensen distinto a lo que yo pienso? Y no, no puedo aceptarlo porque, insisto, hay cosas que no son debatibles ni opinables. Pero que conste, yo no estoy cuestionando a las personas que dicen estas cosas, algunos de ellos personas que sé que no son malas ni ignorantes, aunque su postura en este caso si lo sea. Lo que estoy cuestionando es la falta de fundamentos para sostener lo que sostienen. Sin embargo, esas mismas personas, con su falta de argumentos y justificaciones lógicas, eligen insultar u ofenderse cuando prefiero no tocar el tema para no tener que escucharlos decir lo que dicen. Y después soy yo  la intolerante... lo que hay que aguantar...

martes, 4 de mayo de 2010

La voz del viento

Ella, cansada de los que llenan bocas y pantallas con palabras vacías, sin anclaje alguno en los hechos, harta de contradicciones e incongruencias, se llama a silencio y escucha el sonido del viento. Tal vez algo pueda decirle que no crea ya saber. Una de esas verdades que te dejan boquiabierto y golpeándote la frente mientras pensás “¿Cómo no me di cuenta antes?” Una de esas revelaciones que te solucionan un poco los problemas, que te abren puertas y te señalan numerosos caminos antes desconocidos.
Pero escucha al viento y nada distingue. No habla, no canta, no silba. Nada.
Ya ni siquiera un ruido, una letra perdida, una hoja que vuela. Ni un sonido. Todo es vacío. Y el vacío también lo dice todo. Como el sonido del mar en un caracol.

domingo, 21 de febrero de 2010

GPS emocional

Ella piensa en la indecisión, la timidez o la falta de interés de ciertas personas.
Piensa también en la determinación excesiva de otros, los kamikazes de la vida que van por lo que quieren o creen necesitar arrasando con todo a su paso. Sobre todo, con ellos mismos.
Trata de ubicarse, de encontrar cuál es su lugar entre todas esas posiciones.
Después de tantos pensamientos, análisis, reflexiones... después de tanto tiempo dedicado a tratar de entender a los otros, de entenderse a sí misma... no sabe ubicarse. A veces con las cosas tan claras, otras tan desorientada, no puede encontrar su constante.
Todos vamos cambiando de posición según las circunstancias, lo aprendido, lo sufrido y lo obtenido. Pero ella... ella se nota particularmente imprevisible.
¿Qué dirían los demás si les preguntara? ¿Sabrían descubrir su tendencia?