jueves, 20 de octubre de 2011

De algún modo...

Quizás no sea libre, pero actúo como si lo fuera.
Y, aunque pago las consecuencias de esta libertad aparente, algo me dice que estoy en lo correcto.
Porque me siento más viva cuando puedo disfrutar, sin pensar en distancias ni en horas de sueño.
Cuando elijo charlas en lugar de alarmas y soles en lugar de cajas. Historias de mentes que vuelan en lugar de textos de academia. Cuando elijo amigos antes que billetes, los besos dados y no los reprimidos, el llanto entre abrazos y silencios, palabras en lugar de ausencias, las cosas dichas y no mal asumidas, mañanas de mates, noches de cerveza. Y música, todo el tiempo música...

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